Juego Online Legend Of Mir 3

Tu recuerdo me bastará – Tujuru

Cae la lluvia sobre mi triste tejado. Mi cabeza reposada sobre la almohada de la cama empieza a recordar aquellos momentos de mi infancia. Tengo la mirada perdida, observando el techo, pero nada en concreto. Los recuerdos van y vienen, uno tras otro. No se muy bien porque estoy pensando en todo esto. Tal vez sea la lluvia, la nostalgia o el miedo a perderte. No lo se, pero tampoco me importa.

Me siento incomodo en la cama, me levanto y respiro profundamente. No lo entiendo. Me acerco a la ventana lentamente y miro a la calle. Otro recuerdo llega a mi cabeza… no cesan. Siento que me estoy volviendo loco.

Toda la vida tan unidos, y ahora… No lo puedo aguantar más. Otro momento inolvidable aparece en mi mente…

Estamos en la plaza, sentados en el banco. Vemos a los niños correr, las madres conversar. Me acuerdo… si… era justo ese día… ese momento.

Tiempo atrás yo había decidido empezar una nueva vida después de haber terminado mis estudios. Parece mentira, tanto tiempo juntos y ahora… No tenía claro nada de mi futuro. Había terminado por fin, pero este mundo está lleno de héroes fuertes y muy conocidos, y no iba a ser fácil conseguir una reputación. Tras varias horas debatiendo la situación, me había quedado como al principio, nada decidido y con la duda de cuál era la mejor opción. Al menos una cosa tenía clara. Si quería ser conocido, había que entrar en una hermandad. Algunas como White_Falcons, Blind_Guardians o Angeles_y_Demonios eran de las más solicitadas, y estaba seguro de que se me abrirían las puertas.

Pero algo sucedió. Estaba sentado en un banco de la plaza, cuando en ese mismo instante llegó Alkatraz, compañero y gran amigo. Venía corriendo, y parecía que desde hacia un buen rato. Un poco más tarde llegaron Taxi, Mitos y Ase. Tras unos segundos y después de coger aliento, me dio una noticia que cambió drásticamente toda la tarde. Alka, acompañado por Mitos y taxi, ¡iban a formar una hermandad! No me lo podía creer. Iba a pertenecer a un clan y encima ejerciendo un papel importante. No obstante, mi cabeza frenó con un simple pensamiento toda aquella ilusión que albergaba en mi interior. Crear una hermandad gente que hace poco que acabó los estudios iba a ser muy duro. Pero no dije nada. Los demás estaban ilusionados con la idea y yo no se la debía chafar.

Solo faltaba una cosa, y no era sencilla. ¿Qué nombre le íbamos a poner? Se barajaron diversos nombres pero al fin uno acabó con toda la disputa: “Cobra_Legendary”. Era fuerte y con garra. A todos nos pareció perfecto. Sin pensarlo dos veces fuimos al palacio de Bichon, gran fortaleza y protegida con fuertes soldados. Pedimos una citación para poder hablar con el responsable del consejo de formación de hermandades, un tipo llamado Jeff. Estuvimos varias horas esperando, cuando al fin se nos dio paso. Hablamos largo y tendido con el responsable hasta que nos dio la autorización para poder formar una hermandad. ¡Ahora sí! Habíamos conseguido crear nuestro propio clan y, aunque sabíamos que iba a ser muy complicado, teníamos fe en transformarlo en uno de los mejores.

No se si fue por la euforia del momento, pero cuando salimos del palacio Ase me preguntó aquello que marcaría mi vida para siempre. Aun recuerdo bien sus palabras: “Tuju, ahora que estamos en una hermandad, podríamos… ya sabes… hacer la alianza entre nosotros”. Me pillo un poco por sorpresa. En pocas palabras, me estaba pidiendo matrimonio. Me quede literalmente mudo.

A los 2 días fuimos frente al Vicario de la ciudad de Bichon para casarnos. Esteba muy nervioso, pero al fin verificamos nuestra alianza. La felicidad me rodeaba, nada podía romper aquella unión. El clan tenía sus raíces en la confianza entre nosotros y sentía que nada era imposible. Pero el tiempo me iba a dar una buena lección.

Como era de esperar y a nuestro descontento, la hermandad no iba nada bien, y finalmente se hundió. Y nosotros, como el clan, perdimos toda esperanza de renacer. No sabía que hacer y cada día que pasaba me notaba más desmoralizado.

Días más tarde, en una taberna, me encontraba leyendo el periódico semanal “El Mirtualidad”, cuando una noticia me llamó mucho la atención. Decía así: “De nuevo el clan Order76 salva a la población. Han aniquilado una de las bestias más feroces de este mundo. Ayer noche, el demonio conocido como Ancient Zuma, hijo directo del EvilMir, fue aniquilado por esta humilde hermandad. Sus líderes Salvabono1 y Sultan, acompañado por ramirezzi, jeff y astharot entregaron esta mañana la cabeza del bestial monstruo a las autoridades. Sólo astharot, uno de los valientes integrantes de la hazaña, ha dirigido algunas palabras al pueblo.” Eras tú. Después de tanto tiempo si noticias de ti. “Nuestro héroe local afirmó que la batalla fue muy dura y agotadora, pero tras varias horas de lucha, consiguieron dar muerte al feroz demonio. Esta noticia abarca unos…” No seguí leyendo, y sin pensarlo dos veces me dirigí hacia mi casa. Allí cogí papel y lápiz y me dispuse ha hacer una carta. En ella te pedía que quedáramos en la plaza, era muy importante para mí. Necesitaba tu ayuda urgentemente. El día y la hora las dejaba a decisión tuya.

Estuve varias noches sin dormir esperando contestación. Tengo que confesarlo, mas de una vez pensé que no harías caso a mis suplicas. Era mucho el tiempo que estuvimos sin contacto… Pero al fin llegó. Era sábado, poco más de las ocho de la mañana, cuando el nuevo cartero de la ciudad de Bichon llego a mi casa. Recogí la carta y la abrí con gran alegría. Esta era corta y muy precisa: “El domingo a las cinco de la tarde en la plaza central”. Me extraño un poco la falta de afecto o tal vez de calor en la carta. Tú siempre habías sido una persona muy alegre y divertida, o al menos lo habías sido conmigo. Intente no darle demasiada importancia, aunque me parecía excesivamente raro.

Por fin domingo. Para no pensar todo el día en el esperado reencuentro, decidí aprovechar el tiempo y hacer algunas cosas que tenía pendientes. Tras pasar toda la mañana bastante ajetreado, me preparé para el momento de partir hacia la plaza central. Ya eran las cinco menos cuarto, y me esperaba un pequeño trayecto hasta la plaza. Llegué justo a las cinco de la tarde. Miré a un lado y a otro de la plaza pero no te encontré. Después del pequeño vistazo que di, busque un banco libre para sentarme. Me senté y me dispuse a esperarte allí. En ese instante me quedé un poco pensativo. Las ganas que tenia de verte eran inexpresables, pero… ¿de qué íbamos ha hablar? Unos diez minutos después llegaste. La verdad es que no me extrañó mucho, siempre has sido una persona que llega tarde a sus citas. Levanté la mano para indicarte donde estaba y te dirigiste a mí.

Y aquí estamos, de nuevo uno frente al otro. Un fuerte abrazo volvió a demostrar la confianza, amistad y lealtad que teníamos uno con el otro. Tan pegado a ti en ese momento, y ahora tan lejos… Con la euforia del momento, no me percaté de que venias con alguien hasta unos segundos mas tarde. Un poco intrigado, fui a preguntarte quien era, pero tú te adelantaste. Era salvabono1, líder de la hermandad Order76. Le estreché la mano con fuerza pero un poco nervioso. Había oído hablar de él por los periódicos y la gente que vivía por las cercanías, y las cosas que se comentaban eran bastante impresionantes. Le solté la mano y me quedé observándolo con una expresión entre duda y admiración.

Como era de esperar, no tardaste demasiado en peguntarme por la carta: “¿Cómo es eso que me pedías una citación? ¿Te ha ocurrido alguna cosa?”. En ese momento me quedé en blanco. Una simple risa muy débil salió de mis labios. “No, no, estoy bien.” Te contesté. Para darle un poco de vida al momento, te pregunte como estabas. Tu respuesta me tranquilizó bastante: “Todo perfecto”.

No se si por curiosidad o porque ya no sabía que decir, te hice un pequeño interrogatorio sobre el por qué habías venido con Salva. Hiciste una pequeña mueca con al boca y cambiaste rápidamente de tema.

Estuvimos allí charlando un buen rato, de nada en particular. Recordando viejos momentos y alguna que otra de tus grandes hazañas. Empezaba a oscurecer y la plaza se vaciaba lentamente. Se estaba haciendo tarde y seguro que todos teníamos cosas que hacer, tal vez, tu más que ninguno. Levantándome del pequeño banco de piedra en el que estábamos sentados, me dispuse a despedirme, pero algo me lo impidió. Un estruendo se oyó al otro lado de la plaza. Te miré un poco preocupado, y más me preocupé cuando vi tu reacción. Sacaste con gran velocidad unos amuletos y nos bendeciste a salva y a mi, invocando posteriormente 2 criaturas de pinta diabólica. Después mire a salva y parecía que también se preparaba para algo. Sacó un arma de su gran mochilla y se situó en posición de defensa. Estaba muy preocupado, pero aun así, actué. Con un simple movimiento me protegí con una barrera mágica y me coloqué a vuestro lado. Me miraste asombrado, pero luego apareció una sonrisa en tu gesto. Esta me hizo tranquilizarme y llenarme de coraje.

Intenté divisar desde nuestra posición que era aquello que había impedido que reinara la tranquilidad. Parecía un tipo de puerta, pero algo extraña. De ella no cesaban de salir criaturas. Observando todo aquello mejor, me percaté de eran Minos, unas bestias con mucho potencial de ataque. Estaba claro lo que pasaba. El Dios DeMoN había enviado una horda de secuaces provinentes de Mino Temple para arrasar aquel lugar. Cada vez estaban más y más cerca de nosotros, lo que me hizo suponer que no había nadie por los alrededores, ya que estas criaturas se ensañan con cualquier ser vivo que se encuentra.